Los contratos formativos

Una de las relaciones laborales que traen de cabeza a los psicólogos sanitarios son los contratos formativos (RD. 488/98, de 27 de marzo). Las conocidas como becas o prácticas son relaciones laborales que nacen para crear un entorno en el cual los estudiantes sean capaces de llevar a la práctica los conocimientos que adquieren. Sin embargo, no son pocas las empresas que establecen este tipo de relación laboral para cubrir puestos sin los cuales no se podrían cubrir las necesidades de la producción. Esto puede resultar un perjuicio tanto para los trabajadores como para los empresarios. Por un lado, para el trabajador, porque:

– No tienen ninguna clase de seguridad laboral (ya que existe una limitación de tiempo legalmente establecida para este tipo de contratos).
– No tienen indemnización por el fin de esta relación laboral, ya sea una finalización por razones objetivas o no.
– No se suele cotizar a la Seguridad Social más del mínimo exigido, con lo cual se produce un perjuicio a largo plazo en la jubilación del afectado.
– Más que salarios al uso, este tipo de prácticas o becas se suele retribuir con “ayudas” para financiar los medios necesarios para llevarlas a cabo (transporte, materiales…).

Esta clase de actos perjudiciales para los trabajadores han sido en parte facilitados por el mercado laboral actual, y por otro lado, por la Ley 3/2012, de 6 de julio, de medidas urgentes para la reforma del mercado laboral y la Ley 11/2013, de 26 de julio, de medidas de apoyo al emprendedor y de estimulo al crecimiento y a la creación de empleo.
Por otro lado, para la empresa, puede haber una sanción por emplear un contrato formativo para suplir las necesidades reales de su producción.

Lamentablemente, en el caso de los psicólogos sanitarios es frecuente el empleo de este tipo de de contratos para saltar la regulación de la habilitación sanitaria, empleando psicólogos que realizan exactamente las mismas actividades que los que figuran en plantilla, pero lo hacen con contratos formativos.

En resumen, es fundamental recordar que los contratos formativos no son un medio para suplir puestos de la plantilla de las empresas sino medios para comentar el crecimiento del talento interno de la empresa. Utilizarlos con otra función solo contribuye a la precarización del mercado laboral.

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